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De "alimento de los dioses" como era considerado por los aztecas, el chocolate pasó a tener gran popularidad entre los conquistadores, sobre todo por sus propiedades energéticas. Parece ser que el cacao se introdujo en España a través de algunos monjes que viajaban en las expediciones de Cortés.

Desde el inicio de la fabricación del Chocolate y hasta no hace muchos años este se elaboraba a brazo, con un procedimiento muy similar al utilizado por los mejicanos: Se tostaba el cacao a fuego de leña para facilitar su decorticación, esta se efectuaba a mano sobre artesas de madera y ya el grano limpio pasaba a la piedra llamada "refinadera", piedra de forma curvada, fabricada también en Astorga, bajo la cual se colocaba un hornillo con fuego trabajando la pasta ejerciendo presión sobre ella mediante un rodillo de piedra o madera dura, hasta exprimir el jugo del cacao. se añadía azúcar y especias -preferentemente canela- muy molidas, en grandes morteros de hierro o madera, y bien tamizadas. la mezcla pasaba a los moldes, de madera o cinc, y se ajustaba a los mismos mediante movimientos oscilantes, se enfriaba y ya estaba dispuesto para el consumo el chocolate "elaborado a brazo".
En nuestro país se extendió su consumo gracias a la Iglesia (que consideró que no rompía el ayuno) y a la corte, que lo adoptó como bebida oficial de los reyes y lo introdujo en otras cortes europeas. A finales del S XVIII se empieza a preparar con leche y a inicios del S XIX se empieza a fabricar el chocolate en forma de tabletas, tal y como lo conocemos hoy en día. Cacao es el nombre que recibe el fruto del cacaotero (la materia prima). La transformación de la semilla del cacao da lugar a la pasta de cacao, ésta se transforma y a partir de la misma se obtienen el chocolate, el cacao en polvo y otros derivados del cacao.


Nota: más información sobre estadísticas y producción en la Federación Española de Asociaciones del Dulce  >>
http://www.fead.es